El vestuario de Peñarol era una locura total. No era para menos, los jugadores habían dado vuelta un resultado adverso, cuando no tenían más remedio luego del empate de Montevideo; por todo esto es que el partido de ayer de Beira Rio tuvo ribetes de hazaña. Mientras los jugadores tomaban un baño reparador al ritmo de festejo, el presidente Damiani se tomó un rato para la reflexión. "Pienso en el principio de mi gestión, luego que falleciera mi padre; hubiera sido más fácil tomarme el buque, pero por suerte se enderezó todo. La institución hace un esfuerzo y esto no es casualidad. Acá hay una apuesta, con una gerencia deportiva, con Fernando Morena, y con un gran director técnico", dijo orgulloso.
Consultado el mandamás mirasol sobre qué reminiscencia le trajo el gran triunfo de anoche, contestó: "El 4-2 en Avellaneda (a Independiente), donde estuvo Diego Aguirre". Finalmente, dejó su opinión de lo que pueda suceder el próximo domingo en el clásico del fútbol uruguayo. "Debemos preparar el clásico con tranquilidad ambas instituciones", bajó la pelota al piso, para continuar: "Me niego a los pulmones en la Olímpica; esta es una tribuna que deben ocupar las dos parcialidades. Les pido que vayan con tranquilidad al partido". A horas del clásico, siempre es bueno escuchar mensajes pacificadores antes del gran partido del fútbol uruguayo.
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